Entendemos a la investigación científica como una práctica social que se desarrolla en un determinado contexto sociopolítico y económico dentro del cual se determinan el qué, el para qué, para quién y como investigar.

Así mismo visualizamos a la Metodología y la práctica de investigación social como un fascinante entramado de teoría y realidad, en el que la práctica cotidiana de los participantes puede jugar un papel central en la determinación del problema de investigación.

Es necesario superar una visión dicotómica entre los diferentes modos de investigar ya que la noción de convergencia metodológica es la que prima actualmente en la epistemología y metodología contemporánea.

Lo anterior no significa negar las diferencias metodológicas y de caminos consecuentes de investigación y del hacer ciencia social. Por el contrario, si se quiere articular sin caer en posturas eclécticas, es necesario reconocer las diferencias para una toma de decisiones a lo largo de todo el proceso de investigación.

Es imprescindible recuperar una Metodología de  la Investigación social  que opere como medio y herramientas para la conciencia crítica de una ciencia económica comprometida con la inclusión, la equidad, la sustentabilidad ambiental y la democracia.

Consideramos que lo más desafiante y emocionante de la práctica de investigación es la creatividad científica que se desarrolla en el proceso de intervención en la realidad, es decir, cuando los alumnos desarrollen el respeto a la realidad como nutriente de la problematización y de la generación de conocimiento científico.

 

Este enfoque crítico de la investigación, desde el cual se sustenta esta propuesta, concibe a la misma como un  proceso en el que cambia tanto el investigador como las situaciones en las que este actúa, es decir, una dialéctica viva del investigador y lo investigado al servicio del bienestar general y como conocimiento público.